Inmigrados Contra Inmigrantes

Actualizado: 12 de mar de 2019

Ante el número creciente de inmigrantes que se asientan en países desarrollados, los gobernantes de éstos se ven obligados a reforzar sus fronteras y a adoptar políticas restrictivas de ingreso.

¿Qué Sucede?

Los inmigrantes abandonan sus países de origen debido a la pobreza y a la falta de oportunidades para desarrollarse y tratan de establecerse en otros estados con mayor desarrollo, en los cuales existe un mejor nivel de vida.

¿Por qué es Importante?

Ha sido tal el éxodo de inmigrantes a otros países que ofrecen mejores condiciones laborales y de desarrollo, que los gobiernos de éstos se ven obligados a poner restricciones y a establecer medidas para restringir o impedir su ingreso, pues surgen grupos opositores nacionales que pugnan por frenar la inmigración.

¿Cómo Afecta?

Algunos inmigrantes se asimilan al estilo de vida de los países donde se asientan, pero otros mantienen sus costumbres originales y forman comunidades aisladas que causan desconfianza y rechazo en los ciudadanos de las naciones receptoras, lo cual llega a provocar relaciones conflictivas.

Artículo Completo

A partir del siglo XIX surgen fuertes oleadas migratorias que se dirigen sobre todo desde Europa hacia América. La inmensa mayoría de los habitantes de Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá y Australia, son descendientes de inmigrantes, mientras en los países europeos hace algunas décadas los inmigrantes eran la excepción y allí se veía a los extranjeros con desconfianza.

Durante el milagro económico alemán de los años sesenta y setenta la mano de obra escaseaba y los obreros del sur de Europa y de Turquía eran bien recibidos, porque todo el mundo pensaba que se iban a quedar sólo unos años en Alemania y después regresar a sus países de origen. Se hablaba de Gastarbeiter, o trabajadores huéspedes sin derecho a integrarse a la sociedad alemana. Pero la mayoría de los obreros extranjeros se habían acostumbrado a los buenos sueldos y no querían perder prestaciones sociales, como el seguro social y la jubilación.

Para alguien que pasa más de cinco años de vivir en el extranjero le es difícil regresar a su país de origen, donde tendría que empezar de nuevo. Las autoridades alemanas se negaban a reconocer esta nueva realidad y declararon que Alemania, a diferencia de los países americanos no era un país de inmigración, una afirmación absurda porque la realidad era otra. Hoy día en toda Europa del Norte hay un porcentaje de inmigrantes turcos, árabes, asiáticos, etc, entre los cuales se encuentran numerosos asilados políticos.

Curiosamente muchos de estos inmigrantes recientes no tienen la voluntad de identificarse con su nueva patria y adaptarse a sus costumbres. Muchas veces, todavía en la tercera generación, los musulmanes aún no están integrados en sus nuevas patrias. Sus costumbres arcaicas no siempre son compatibles con la sociedad moderna en que viven. En los suburbios de Paris hay barrios árabes donde los franceses se sienten como extranjeros y en Berlín-Kreuzberg el estilo de vida es oriental, porque casi todos sus habitantes son turcos. Los hombres jóvenes buscan a sus esposas en los pueblos de Anatolia, donde las muchachas todavía son sumisas y no cuestionan las decisiones de sus maridos como las turcas, influenciadas por el estilo de vida alemán que deja gran libertad a las mujeres. En lugar de adaptarse a la vida occidental, muchas esposas e hijas musulmanas usan pañuelo y velo en la calle para manifestar que son diferentes o para cumplir con las exigencias de su familia.

Para los inmigrados de generaciones anteriores es difícil entender a estos nuevos inmigrantes que a diferencia de ellos tienen pocas ganas de convertirse lo más rápido posible en auténticos franceses o alemanes. Durante la primera mitad del siglo XX llegaban inmigrantes de Europa oriental a Francia, que ya en la segunda generación se habían completamente integrado. El ex presidente Sarkozy es descendiente de inmigrantes húngaros que llegaron a Francia, así como el abuelo de Donald Trump llegó a Estados Unidos desde Baviera en busca de un mejor nivel de vida.

Para los occidentales casi siempre había sido relativamente fácil establecerse en Estados Unidos y Europa occidental, mientras los orientales a veces encontraban cierta resistencia por motivos raciales y religiosos. Pero también en la primera mitad del siglo XX los inmigrantes encontraban limitaciones y a veces una gran hostilidad en los países a los que se dirigían. Francia encerró el gran número de refugiados republicanos españoles que cruzaron su frontera en campos de concentración y Estados Unidos sólo le dio asilo a un número limitado de judíos perseguidos por los nazis.

Cuando llegan refugiados en gran cantidad, los gobiernos suelen cerrar sus fronteras. Al principio Angela Merkel les dio la bienvenida a los fugitivos de la guerra civil siria, pero como su número creció demasiado cerró la ruta de los Balcanes.

Las grandes oleadas de refugiados pobres causan miedo a los países ricos. En Francia el frente nacional de Marie Le Pen y en Alemania un nuevo partido de extrema derecha, seducen a muchos ciudadanos que temen que los refugiados sean una amenaza para su nivel de vida. Y si agregamos a los problemas económicos el peligro del terrorismo, la situación se hace explosiva. Así se crea el miedo al extraño que tiene otras costumbres y una religión diferente.

El nuevo presidente de Estados Unidos entendió muy bien el miedo de la población blanca de su país, para los cuales hispanos, negros, árabes, etc, son una amenaza para su nivel de vida. Estos descendientes de inmigrantes no quieren que lleguen más, temiendo que les quiten sus empleos. Y el odio se dirige primero contra gente de otra raza y religión. Pero también muchos hispanos votaron por Trump, porque quieren frenar la inmigración de mexicanos y centroamericanos pobres. Se sienten ricos y quieren defender sus privilegios económicos y sociales contra los hispanos pobres. Así se explica que Trump ganara en el Estado de Florida, donde un porcentaje muy alto de la población es cubana. A veces un latino rico quiere vivir en segunda o tercera generación en Estados Unidos, y se identifica más con un norteamericano de ascendencia anglosajona que con un bracero nicaragüense o mexicano.

Una situación parecida podemos encontrarla en la Alemania nacional socialista de los años treinta, en la cual, los judíos ricos establecidos allí desde hace varias generaciones, tratan con desprecio a los judíos orientales pobres recién llegados a Alemania. El novelista judío alemán Henry William Katz, hoy en día un narrador olvidado, nos describe en una de sus novelas una asamblea de una Asociación de Israelitas Alemanes Nacionalistas, cuyo presidente dice en un discurso que él está de acuerdo con la persecución de los nacionalsocialistas contra los judíos pobres que llegan desde Europa Oriental. (W. Vogt, C. Vázquez, El Judaísmo y la Literatura Occidental, U de G, Paidos Universidad, México 2013).

Hitler no les agradeció a estos judíos su apoyo y no los salvó de los hornos de la cremación.

No se puede negar que en este momento el mundo está pasando por una situación económica difícil, desde la crisis de la banca norteamericana en 2008 que sacudió las bolsas de todo el mundo. Estados Unidos sigue siendo la economía global más fuerte, pero teme perder su posición como primera potencia mundial; según Trump los culpables de los problemas económicos actuales hay que buscarlos fuera de Estados Unidos. Por eso se enfrenta a la Unión Europea, a China y sobre todo a México, cuya mano de obra barata es una amenaza para el nivel de vida de muchos norteamericanos. El muro debe cerrarles el paso a los mexicanos y centroamericanos hambrientos. Se cobran altos aranceles a los coches producidos de México: America First.

Así como la Alemania nazi echó la culpa de sus problemas económicos a los judíos, Trump responsabiliza a las minorías étnicas y religiosas de los problemas norteamericanos. Su primera medida es frenar con un muro la inmigración de mexicanos y tal vez después hará la vida difícil a todos los norteamericanos que no son blancos. Siempre cuando hay problemas económicos y sociales en un país, se echa la culpa a las minorías étnicas y religiosas y a los inmigrantes.

Bibliografía

*W. Vogt, C. Vázquez, El Judaísmo y la Literatura Occidental, Universidad de Guadalajara – Paidos, México 2013.


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