Europa y la Migración



La migración hacia Europa por parte de los habitantes de Oriente Medio cada vez se complica más y se han endurecido las políticas de la Unión Europea para darles asilo.

¿Qué Sucede?

Ante la situación política, la violencia, la falta de alimentos y de oportunidades de trabajo en algunos países del Oriente Medio, ha aumentado el número de personas que deciden trasladarse a Europa para buscar oportunidades de subsistir y establecerse, pero la apertura que hubo anteriormente para recibirlos ha cambiado, y ahora existen políticas que dificultan su ingreso y establecimiento.

¿Por qué es Importante?

Los países de la Unión Europea, por razones humanitarias, en un principio acogieron a dichos inmigrantes y establecieron reglas para su inserción en las distintas sociedades, pero ante el exceso de migrantes y la llegada al poder en varias naciones de gobernantes de derecha, la situación ha dado un giro y hoy en día se ha complicado la recepción de dichas personas.

¿Cómo afecta?

Las nuevas políticas de algunos gobiernos de la Unión Europea, así como de sus gobernantes, e inclusive de los ciudadanos de los países de rechazo a nuevas inmigraciones, hace más difícil el apoyo a los migrantes del Oriente Medio.

Artículo Completo

A partir de la primavera árabe en el año 2011, se llevaron a cabo una serie de manifestaciones a favor de la democracia y los derechos populares de la población arábiga en diferentes países, provocando el inicio de los flujos migratorios más impactantes de la actualidad que afectan principalmente a Turquía, Líbano, Irak, Egipto, Jordania y Europa. La situación del conflicto fue distinta en cada país. En esta ocasión, nos enfocaremos en Siria, que está bajo el gobierno de Bachar Al Asad, y donde las protestas multitudinarias que comenzaron el 15 de marzo del mismo año fueron reprimidas de una manera tan violenta, que se desencadenó el conflicto armado más grave de la región. Desde entonces, más de 11 millones de personas de una población de 22.8 millones de habitantes, se han visto obligadas a abandonar la región buscando refugio en algún otro país.

Europa es uno de los continentes preferidos para buscar asilo, debido a su ubicación geográfica y a las políticas de integración que se ofrecen a inmigrantes, pues son mucho más planeadas y ofrecen mayores oportunidades que las de los países de Medio Oriente. No obstante, el incremento migratorio más fuerte que se ve en Europa ocurre en el año 2014, pues el conflicto sirio se vuelve más intenso y no tiene solución a corto plazo, además de que es cada vez más grave.

Europa, que asume una posición de ayuda ante el conflicto, se declara a favor de aceptar un gran número de inmigrantes en el continente. Sin embargo, los flujos migratorios cada vez mayores, provocan que menos países europeos estén dispuestos a cumplir con los actuales acuerdos migratorios y a aceptar el ingreso de migrantes a sus territorios.

Actualmente, el tratado de Dublín IV, es el encargado de regular la cuestión migratoria dentro de la Unión Europea. En éste, a diferencia de los otros acuerdos migratorios, se plantea que el primer país europeo en el cual un migrante pise tierra no sea el responsable de incorporarlo, sino que los países miembros del acuerdo Schengen, que permite la libre circulación entre países miembros de la Unión Europea, deberán repartirse el número de migrantes acogidos por cada uno según sus capacidades.

Para esto, según lo dice la diputada sueca de la UE, Cecilia Wikström, deben establecerse ciertas reglas y lineamientos a seguir en el nuevo tratado, tanto para los solicitantes de asilo, como para los países de la UE. Además, de llevarse a cabo algunas excepciones, donde los solicitantes de asilo puedan elegir el país en el cual desean permanecer, ya sea por cuestiones familiares, es decir, porque algún familiar suyo habite ahí, o porque dominan ya el idioma del mismo. No obstante, se sigue discutiendo sobre algunas modificaciones que deberían de llevarse a cabo con la entrada en vigor de este tratado.

Por otro lado, la agenda de migración europea estableció en colaboración con la ACNUR en 2015, un reparto justo de migrantes dentro de la UE basado en criterios objetivos, verificables y cuantificables, que toma en cuenta la capacidad de los Estados miembros para absorber e integrar a los refugiados, según el tamaño de su población, PIB, número de solicitudes de asilo y de refugiados reasentados y tasa de desempleo. Con base en esto, durante el año 2015, la Comisión Europea estableció el reparto de 160.000 solicitudes de asilo que en esos momentos se encontraban en Hungría, Italia y Grecia, entre los 28 estados miembros en un periodo de dos años. Sin embargo, en marzo de 2017, la Comisión Europea reconoció que a esa fecha sólo se produjeron 13,546 reubicaciones con respecto al número planteado. Esta falta de compromiso persiste hasta ahora.

En consecuencia, países como Italia, Austria, Hungría y República Checa, han adoptado medidas más nacionalistas. Además, países como Francia, Alemania y Suecia, que defendían una postura abierta frente a la integración y adopción de nuevos migrantes, han tenido un gran aumento en el número de legisladores de derecha que se oponen a la idea de permitir la entrada de más migrantes a estos países.

Actualmente se acordó reforzar las fronteras exteriores de la UE, con el fin de permitir únicamente la entrada a los migrantes que legalmente fueran a ser aceptados, y de esta manera reducir el ingreso de dichas personas al continente.

La negativa de los países europeos de aceptar el ingreso de más migrantes a sus territorios y la urgencia de encontrar una solución real a este fenómeno, se hace cada vez más visible. En junio de 2018, la embarcación Aquarius, un buque que desde 2016 tiene la misión de salvar personas que se encuentran en el Mediterráneo y de ayudarlas a entrar a territorio europeo, fue retenida por varias semanas con 629 personas a bordo, ya que los líderes de los gobiernos de Malta e Italia se negaban a aceptarlas en sus países, y finalmente España tuvo que asumir esta responsabilidad. En justificación, el ministro del Interior de Italia, líder del partido de ultraderecha, Matteo Salvini, declaró abiertamente no estar dispuesto a acoger más migrantes dentro de su territorio, e incluso dijo no estar conforme con los actuales lineamientos de la UE.

Por consiguiente, el tema migratorio fue uno de los más importantes de abordar en la Cumbre Europea de Salzburgo a mediados de septiembre de este año. Entre las soluciones más relevantes, destacan el celebrar una cumbre con los países de la Liga Árabe en febrero de 2019, para abordar el desafío migratorio; generar un reforzamiento del control de fronteras, a través de lograr acuerdos con terceros países en África que se comprometan a frenar la salida de los migrantes de su territorio, y así evitar la llegada de éstos a la UE; y generar un acuerdo con Frontex (Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores), para dotarlo de una fuerza supranacional, y así establecer una plataforma de desembarco para los migrantes irregulares en el norte de África.

No obstante, los acuerdos logrados en esta cumbre nos muestran que las soluciones llevadas a cabo no involucran la participación de los países europeos de manera directa, sino que implican la intervención de terceros países que son quienes deberán asumir este problema. En cuanto a las modificaciones necesarias para el tratado de Dublín IV, aún no se tiene una solución planteada y probablemente no se encuentre ésta en el corto plazo, pues las diferencias con relación al tema migratorio entre los países de la UE son muy grandes y es difícil lograr la creación de una política común migratoria que los 27 países miembros de la Unión Europea estén dispuestos a asumir.

Bibliografía

*Michael Dummett, Sobre Inmigración y Refugiados. Ed. Cátedra, España, 168 pp.


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